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Ataviado con sotana, crucifijo y equipado con hojas membretadas así como sellos húmedos de la Catedral San Felipe Neri y la parroquia Nuestra Señora del Carmen, un hombre de aproximadamente 1 metro 70 de estatura, tez morena y contextura gruesa se ha dedicado a visitar comercios en la capital mirandina para pedir colaboraciones en nombre de las iglesias, reseña El Universal.
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