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A los 12 miembros del jurado les tomó apenas unas horas de deliberación para marcar la papeleta con el veredicto de culpables. Docenas de grabaciones y fotos promovidas por la Fiscalía y los testimonios que se escucharon en la sala levantaron uno a uno los barrotes de la celda en la que Franqui Flores y Efraín Campo permanecerán, al menos una década de sus vidas
Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas fueron detenidos en noviembre, en Haití | Foto: @Imag3n
Por: Fiorella Perfetto
Primer barrote: las confesiones
Cuando aquel 10 de noviembre de 2015, Efraín Campo y Franqui Flores partieron en un vuelo con destino a Haití para supuestamente encontrarse con uno de sus contactos que les daría más de 10 millones de dólares, nada sospechaban de que solo horas les separaban de la cárcel.
Una vez aterrizaron en la capital de la isla caribeña y y se dirigieron al restaurante del hotel, agentes del comando de operaciones especiales de Haití les detuvieron y los entregaron en custodia a la DEA, luego de que el Gobierno de ese país firmara un documento que exigía la inmediata expulsión de Flores y Campo de su territorio.
Fue en pleno vuelo, que les trasladó a Nueva York, que los sobrinos de la primera dama Cilia Flores confesaron sus delitos al agente especial Sandalio González. “La droga nos la dará la Farc a través de un contacto”, “Yo me ganaría unos 560 mil dólares”, “El Mexicano nos dijo que la droga iría a México y de allí a muchas ciudades de EE.UU”, son algunas de las confesiones que volvieron a escucharse durante los argumentos de cierre de la Fiscalía, el pasado jueves 17 de noviembre.
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Segundo barrote: el bloque de “presunta” cocaína
No es lo mismo un testimonio a oídas, que la contundencia de una imagen con uno de los acusados sosteniendo un bloque de lo que se supone es cocaína para ser evaluada por sus socios, que como se sabe, eran testigos cooperantes de la DEA. Poco pesó en la decisión del jurado el hecho de que uno de estos testigos ahora paga cadena perpetua por haber mentido y cometido delitos mientras colaboraba con la agencia federal antinarcóticos. Uno de los reporteros estadounidenses presentes en la sala, al momento de difundirse la imagen, aseguró a El Pitazo que sería muy difícil convencer al jurado de que aquello no era efectivamente cocaína, “y eso es una muy dura prueba a favor de una conspiración para traficar droga”.
Tercer barrote: ¿Qué dijo Efraín Campo a sus supuestos socios en las reuniones en Caracas?
El 23 de octubre se realizó en Caracas la primera reunión entre los sobrinos Flores y dos testigos cooperantes de la DEA, José Angel Peña y su hijo José Santos Hernández, quienes fungían como capos del Cartel de Sinaloa. A pesar de que Santos cometió delitos y fue desechado como testigo por la Fiscalía por haber cometido perjurio e, incluso, consumió drogas mientras colaboraba con la DEA, pesó mucho la grabación que este hizo de su conversación con los sobrinos Flores. “Yo tengo 30 años pero hago este tipo de negocios desde los 18 años”, “podemos ganar 20 millones de dólares y mandar más carga (droga)”, no fueron precisamente “decisiones estúpidas” de los acusados, tal y como trató de hacer ver la defensa a Campo y Flores. Por el contrario, estos testimonios mostraron a unos individuos motivados voluntariamente para participar en una conspiración para introducir cocaína a EE.UU, como elementos integrantes de una inmensa red de narcotráfico internacional.
Cuarto barrote: la Corte acepta los testimonios de alias “El Sentado”, ofrecidos por el agente González
Posiblemente, Carlos Leva Cabrera nunca imaginó que a días de entregar la prueba se puso en marcha la operación encubierta de la DEA que dio con la captura y condena de los sobrinos Flores, y que sería acribillado poco antes de llegar a una de sus fincas en la aldea La Cañada en el municipio Santa Cruz de Yojoa, de su país natal Honduras, el pasado 4 de diciembre de 2015.
Aún se desconoce el móvil de este crimen, pero lo que sí pudo saber el jurado, luego de que el juez Paul A. Crotty permitiera en sala el testimonio del agente Sandalio González, es que Leva Cabrera fue contactado por un socio quien le informó que unos “venezolanos” pensaban embarcarse en una operación para llevar a Honduras una carga de droga y requerían de su ayuda y que estos estarían en Honduras al día siguiente. “El Sentado” sólo alcanzó a dar una foto a los agentes de la DEA que confirmaba la reunión, pero suficiente para que la Fiscalía le diera mayor sustento a la carga de las pruebas. Los sobrinos Flores hicieron el contacto para iniciar la conspiración de narcotráfico.
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Quinto barrote: el material encontrado en los teléfonos móviles de los acusados
Parte de este material fue hecho público. Pero el contenido completo sólo estuvo en manos de los 12 miembros del jurado. Fotos que muestran fusiles de asalto y un lanzacohetes, cuentan entre las piezas de evidencias evacuadas por el Gobierno de EE.UU. A ello se sumó un selfie de Franqui Flores que le sitúa el 6 de noviembre en San Pedro Sula, Honduras, justo el día en que se realizó la última reunión antes del inicio de la operación por medio de la cual los sobrinos Flores llevarían desde el hangar presidencial, en el principal aeropuerto de Venezuela hasta la isla de Roatán, 800 kilos de cocaína, el 15 de noviembre de ese año. La defensa sólo alcanzó a argumentar que estas armas eran de juguete y el resto de esas evidencias no probaban la participación de los acusados en la conspiración. El jurado no pensó igual.
Sexto barrote: las grabaciones y testimonios del controlador de vuelo Carlos González, el testigo sorpresa
La defensa movió sus tentáculos para impedir que este testigo subiera al estrado y adujo no ser relevante para el caso. La Fiscalía respondió y el juez Crotty le convocó. “El testimonio de González es relevante y admisible para ayudar al jurado a entender la empresa de narcotráfico de los acusados, incluyendo las operaciones en el aeropuerto en Honduras, donde sus socios esperaban recibir el vuelo proveniente de Venezuela, además de conocer la forma en que los conspiradores asociados a los acusados planeaban distribuir la cocaína a cambio de cientos de miles de dólares”, dijo Preet Bharara en respuesta a la moción de la defensa.
Carlos González era controlador de tráfico aéreo en el Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez en Roatán. “Es co-conspirador de Carlos Amílcar Leva Cabrera, alias “El Sentado”, Roberto de Jesús Soto García y de los acusados. Específicamente, González y Soto acordaron facilitar a los acusados la operación de envío de drogas a Roatán, que estaba programada para llegar en la tarde del 15 de noviembre de 2015 a cambio de un pago de 600 mil dólares que se repartirían entre ellos y otros co-conspiradores en Roatán. Una prueba que colocó a los acusados en el centro de la conspiración.
Séptimo barrote: un conflicto de interés, Wilmer Ruperti es el único pagador de ambas defensas
En julio de 2016, el fiscal Preet Bharara solicitó lo que se conoce como audiencia Curcio. Decía en aquel entonces que el Gobierno tenía conocimiento de que una sola persona “ligada a los intereses del gobierno venezolano” pagaba los honorarios conjuntos de los acusados. Bharara citó numerosas jurisprudencias en las que acusados por delitos federales perdían la oportunidad de contar con unos abogados que realmente defendieran sus intereses y en cambio, defendían los intereses del pagador. Entonces el Fiscal, por intermedio de sus asistentes, le solicitó a la corte conducir un interrogatorio para asegurarse que tanto Efraín Campo como Franqui Flores eran conscientes de los riesgos que suponía que la defensa de sus intereses fuera pagada por una solo persona y con fuertes vínculos con el Gobierno venezolano. “Si los acusados quisieran admitir su culpa y negociar con la Fiscalía, pudiera no ser posible por exigencia del pagador a los abogados si este procedimiento va en contra de sus intereses”.
Octavo barrote: la sentencia mínima será de 10 años. ¿Por qué?
El miércoles 16 de noviembre, última fecha en la que se promovieron los testigos en el juicio de los sobrinos Flores, la Fiscalía fundamentó con fuerza el hecho de que los acusados pertenecían y eran los principales cabecillas de una conspiración de narcotráfico que iba a ser ejecutada por un grupo de individuos coordinados por Campo y Flores.
Esto les coloca en la desventajosa posición de jefes o cabecillas de una organización criminal y por tanto no pueden ser favorecidos por una sentencia de menor cuantía como ocurre en el caso de criminales que son sólo parte de una red de narcotráfico. Es por ello que, según el Cuaderno de Guía de Sentencias, la pena mínima de cárcel para estos casos es del 10 años, más costosas multas pecuniarias.
Por solicitud de la defensa, será en el tiempo máximo establecido de 90 días que el juez Paul A. Crotty dictará sentencia, por lo que el 7 de marzo de 2017 Efraín Campo y Franqui Flores conocerán el peso de su culpa. Todo indica que el deseo de Efraín Campo de “ir a vivir a EE.UU” con el dinero obtenido por esta operación se cumplirá, al menos en parte.
La entrada Los momentos claves en el caso de los sobrinos Flores aparece primero en El Pitazo.
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