El Papa Francisco creó cardenal al arzobispo de Mérida, monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo, a quien impuso este sábado la birreta cardenalicia y entregó el anillo, símbolo de su compromiso universal con la Iglesia Católica.
El cardenal Porras Cardozo fue uno de los 17 purpurados -13 electores y 4 no electores-, creados por Jorge Bergoglio en su tercer consistorio y que se incorporan así al Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica.
Este es el tercer consistorio de Francisco desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013 y en esta ocasión el pontífice eligió designar con la púrpura a 17 nuevos cardenales procedentes de 11 países de los cinco continentes, en un gesto que relaciona con la “universalidad de la Iglesia”.
Inmigrantes y refugiados
Asimismo, Francisco lamentó que la época actual se caracteriza “por fuertes cuestionamientos e interrogantes a escala mundial” y criticó que en las sociedades contemporáneas exista “la polarización y la exclusión como única forma posible de resolver los conflictos”.
En este sentido, se refirió a los inmigrantes y refugiados para enfatizar que con frecuencia “se convierte en una amenaza”.
“Posee el estado de enemigo. Enemigo por venir de una tierra lejana o por tener otras costumbres. Enemigo por su color de piel, por su idioma o su condición social, enemigo por pensar diferente e inclusive por tener otra fe”.
En este sentido, Francisco trasladó este mensaje a los nuevos cardenales para que ayuden con su labor a fomentar la fraternidad.
“Venimos de tierras lejanas, tenemos diferentes costumbres, color de piel, idiomas y condición social; pensamos distinto e incluso celebramos la fe con ritos diversos. Y nada de esto nos hace enemigos, al contrario, es una de nuestras mayores riquezas”.
La ceremonia continuó con la promesa de fidelidad realizada por cada uno de los nuevos cardenales ante el Papa.
El pontífice además pronunció sus nombres, les impuso la birreta cardenalicia y les entregó el anillo.