Ramos Allup tiene la culpa, pero…

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El desmoronamiento de la oposición y de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática, un brazo loco de la Coordinadora dictatorial del 2002, tiene nombre y apellido: Henry Ramos Allup. Pero si a la verdad vamos, no tiene la culpa el ciego sino quien le da el garrote. El garrote se lo entregó ese arreo que tiene ahora como segundones, quienes hasta hace poco zapateaban duro pero les llegó la hora de que les pusieran la pata en el pescuezo.

Un zorro viejo o un viejo zorro como HRA se aprovechó de la nobleza y de la inexperiencia de niños de pecho en la política, para “crecerse” no en las dificultades, sino pescar en río revuelto. Hizo lo que tenía que hacer como buen alumno y sobreviviente de una dictadura adeca donde fue cómplice de tantas barbaridades como crímenes, desapariciones, torturas, masacres, asesinatos, represiones, etc., pero que, al parecer,se le olvida que el país está claro de quién se trata este personaje gris y cadáver de la política de la IV República.

Desde los hechos del 2002 donde sabía lo que iba a suceder y no quiso aparecer, este personajillo andaba de bajo perfil estudiando las acciones de la nueva generación opositora y actuar en el momento preciso. Todo fríamente calculado y muy bien pensado. Allup hizo lo que copio de los adecos y copayanos en los hechos del 23 de enero y el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez.

¿Dónde estaba Rómulo Betancourt cuando la izquierda derrocó a Pérez Jiménez? ¿Dónde estaba Ramos Allup en los hechos del 11 de abril de 2002 y el 6D? Rómulo estaba de pláceme en New York esperando el momento oportuno para aparecer como el gran Rómulo y apoderarse del gobierno, tomar las riendas y desaparecer físicamente a los que en verdad expusieron la vida por la libertad como lo fue la izquierda de Fabricio Ojeda, Alberto Lovera, Guillermo García Ponce, entre otros, que el que logró quedar vivo fue parar las patas a la Isla El Burro.

Ramos Allup estaba enchinchorrado esperando como caimán en boca de caño y todo le ha salido a la perfección. ¿Quién se acordaba de Ramos Allup?, sus cuates más cercanos, más nadie. Pero a raíz de la sorpresiva victoria opositora del 6D donde salió electo como diputado dio un paso al frente y con la misma verborrea que enamoró a su “jeva” comenzó a malandrear tanto al gobierno como sus panas opositores, a quienes llamó lechuguinos, petimetres, mariposones, quienes le dieron rienda suelta y a estas alturas no hallan cómo decirle ¡cállate!, ¡cállate! que me desesperas, “estás acabando con la oposición”.

Rómulo vino de New York a vestirse de héroe y a ser el supuesto padre de la democracia sin pegar un grito; Ramos Allup se levantó del chinchorro, despertó de la pesadilla, y comenzó el “trabajo” que a estas alturas ha sido demoledor para la oposición. Le dieron luz verde para socavar la fosa que la incapacidad y la torpeza política les tenían preparada al antichavismo.

Al mejor estilo romulero, Allup anda malandreando y amenazando a diestra y siniestra. Un Posada Carriles cualquiera. Se ha metido hasta con las mujeres preñadas, no con matarle el niño en la barriga sino con quitarle todo tipo de derechos. Y así, con ese estilo tan atractivo de hacer política, es poco o nada lo que queda de una MUD que de unidad no tiene nada y dividida en dos pedazos: el G4 y el G15, cada quien con su cargo de conciencia y decepcionados por haberle dado poder a un cadáver viviente como Henry Ramos Allup para que tenga la oposición al borde del abismo.

Henry tiene la culpa, pero también son culpables Julio Borges, Leopoldo López, Henrique Capriles, Henry Falcón, María Corina Machado, Chúo Torrealba, como los más “experimentados”; pero también los chamaquitos como Carlos Ocariz, Delsa Solórzano, Stalin González, David David Smolansky, Freddy Guevara,etc., tanto los viejos como los pichones, sirviendo como borregos, tienen la culpa de que Henry Ramos Allup acabara con lo poco o nada que quedaba de la oposición.

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