El gran temor de Temer: el reinicio de las protestas

0
557

[ad_1]


Infolatam
Madrid, 15 de noviembre de 2016

  • Michel Temer cree que un eventual encarcelamiento del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción causaría inestabilidad en su país sudamericano: “Habría movimientos sociales”.

(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. El gobierno del presidente Michel Temer ha logrado consolidarse en Brasil tras unos complejos inicios. Ahora afronta el reto de impulsar importantes reformas y ajustes aunque lo hace bajo la sombra y, sobre todo, el temor a que regresen las, por ahora, disminuidas protestas.

Temer consiguió salir reforzado políticamente en el mes de octubre: los partidos que le respaldan ganaron en las elecciones locales del 2 de octubre y reforzaron esa victoria en la segunda vuelta (el 30 de octubre).

Además, algunas de la cifras económicas han empezado a mejorar: la tasa interanual de inflación cayó hasta el 7,87 %, casi dos puntos porcentuales por debajo del 9,93 % acumulado entre noviembre de 2014 y octubre de 2015.

Asimismo, el Congreso ha aprobado una medida clave para su administración: poner techo al gasto público. Sin embargo, tres nubes empañan el horizonte: un posible reinicio de la ola de protestas sociales, los coletazos del escándalo Lava Jato y la cada vez más cercana campaña para las elecciones presidenciales de 2018.

Temer, que además ha visto como se hundía el PT, su principal rival político, ha salido fortalecido tras llegar a Planalto, de una forma definitiva, a finales de agosto después de la destitución de Dilma Rousseff.

El temor de Temer

De todas formas, Temer arrastra el handicap de que apenas el 14% de los brasileños valora su Gobierno como “bueno” o “muy bueno”. Otro 34% lo califica de “regular”. Y ese rechazo podría traducirse, o es un caldo de cultivo, para movilizaciones en su contra.

Sin duda, en la mente de Temer pervive la idea de que el inicio del declive de Dilma Rousseff comenzó en 2013 con las protestas populares contra los gastos para la Copa Confederaciones; siguieron luego en 2014 por el mismo motivo, pero referidos al Mundial y acabaron en 2015 esas protestas exigiendo su renuncia.

temer brics 2

En ese contexto de temor a las movilizaciones se insertan las últimas declaraciones del presidente brasileño.

Michel Temer cree que un eventual encarcelamiento del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción causaría inestabilidad en su país.

“Habría movimientos sociales”, dijo Temer, en relación con una eventual detención de Lula, en una entrevista grabada hace unos días en Brasilia y difundida hoy por la emisora TV Cultura.

Lula está acusado de haber favorecido durante sus dos Gobiernos (2003-2010) presuntamente a varias empresas en sus negocios con Petrobras y de haber recibido a cambio un apartamento u otras dádivas. El ex presidente debe ser juzgado próximamente por los cargos ya presentados por la fiscalía brasileña (Ministerio Público).

“Y toda vez que uno tiene un movimiento de contestación a una decisión de la Justicia, eso puede crear una inestabilidad”, agregó Temer

Temer pide por eso que las acusaciones de corrupción contra Lula en el caso anticorrupción conocido como “Lava Jato” sean tratadas “con naturalidad” por el aparato judicial.

Una tormenta perfecta contra Temer

Una posibilidad no destacartable es que Temer podría enfrentarse a una tormenta perfecta si se concatenan varias circunstancias: el creciente malestar social por la inflación y la crisis, el aumento de las movilizaciones impulsadas por los partidarios de un Lula victimizado y un gobierno debilitado por los casos de corrupción.

De hecho, las protestas, muy disminuidas en septiembre y octubre, ya han regresado.

Cientos de manifestantes bloquearon esta semana algunas de las principales vías de Sao Paulo, en el primer acto de las jornadas de protesta convocadas para este viernes contra el ajuste fiscal impulsado por el presidente brasileño, Michel Temer.

Image

La jornada nacional contra la medida con la que el Gobierno pretende restringir los gastos públicos por los próximos veinte años fue convocada por organizaciones sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), sindicatos como la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT) y grupos estudiantiles.

El futuro a corto plazo del gobierno Temer va a estar signado por una administración obligada a hacer ejercicios de malabarismos para mantener cohesionada a la coalición y así impulsar las medias de ajuste.

“El Gobierno está centrado en dos ejes. El primero es la reducción de los gastos públicos y la apertura para una nueva ola de privatizaciones e inversiones extranjeras en el país. El segundo es el desmonte del modelo desarrollista del período PT que, en sus mejores momentos, intentaba articular crecimiento económico con redistribución social”, le dijo a Infobae el politólogo Alfredo Alejandro Gugliano, investigador de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

A la vez se va a tratar de un gobierno, y unos aliados, mermados por las investigaciones de caso Lava Jato que puede restarle fuerza a la hora de enfrentar las movilizaciones sociales.

Gugliano recuerda que “semanas atrás, uno de los ministros más importantes de Temer, José Serra, fue denunciado por haber recibido más de siete millones de dólares en el esquema de caixa dois (fondos para soborno). Y hace algunos días apareció también un cheque por más de 200 mil dólares para los gastos electorales del mismísimo Temer, que está siendo investigado”.

[ad_2]

fuente