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Juan y Claudia son amigos desde hace unos años, pero solo desde hace unos meses se han visto en la necesidad de comer de la basura. Estos jóvenes no pasan de los 30 años y se han visto en la difícil situación de tener que buscar entre los desechos para alimentarse. Efecto Cocuyo conversó con ambos cuando deambulaban por las calles del municipio Chacao.
“Yo trato de evitarlo, sé que comer de la basura no me hará ningún bien, pero a veces es la única salida”, relata el joven quien hasta hace 4 meses vivía con un primo alquilado en un apartamento y cayó en la indigencia por no tener recursos para vivir en otro lugar. “Yo trabajaba con el sonido, tenía cómo resolver, pero las cosas se fueron complicando, como el país, y terminé viviendo en la calle”, dijo el joven desde la Plaza Los Palos Grandes.

Entre las dificultades que vive Juan, a diario, está el tener que dormir con miedo. “Yo bajo hasta la autopista (Francisco Fajardo), porque de noche, mientras más lejos de la gente esté, mejor. Hay muchos que están es pendiente de robarle a uno lo poco que tiene”, agregó Juan.
Ignacio Méndez tiene 25 años y deambula por Caracas hace dos. Aunque no recuerda específicamente el momento en el que decidió lanzarse a vivir en la calle, explica que fueron los vicios la causa de su estado actual, vivía con su familia y cedió ante el mundo de las drogas. “Hay zonas mejores que otras, por aquí uno consigue comida más limpia porque botan las cosas casi nuevas”, dijo Méndez en una esquina de Los Palos Grandes.

Ignacio y Juan aseguran que los basureros de Los Palos Grandes suelen tener comida en mejor estado que en otras zonas de Caracas. Sin embargo, aclararon que no son los únicos que buscan entre los desechos en el municipio Chacao.
“Hay basureros grandes, como los de los restaurantes de donde se puede sacar buena comida, pero en la noche hay más gente que anda en esto y puede ser peligroso. Hay una gente que vienen desde Sabana Grande y quieren controlar quién come”, dijo Juan; mientras que Méndez agregó que “uno tiene que estar dispuesto a llevar golpes, esto no es bonito para nadie y hay unos que se la quieren dar de vivos”.
María González también camina a diario con su hija por los basureros del municipio Chacao. No quiso que le tomaran fotografías, pero explicó que le gustaría que su hija no estuviese pasando por esa situación, que no tuviese que buscar en la basura para encontrar algo para las dos o tener que estar pidiendo para comprar comida. “La gente no entiende, te ven feo o te tratan mal; pero uno no anda contento comiendo de la basura”, dijo González.
Tanto los indigentes que buscan comida entre los desechos como los dueños de los locales aseguraron que hay ciertos puntos fijos donde se concentran los indigentes a buscar entre los desechos: el restaurante Miga’s de la avenida Luis Roche y las calles de edificios residenciales de los Palos Grandes, donde los vecinos se han puesto de acuerdo para botar los desechos a la hora que pasa el camión del aseo. El mismo ejemplo lo han seguido dueño de locales comerciales del municipio Libertador.

Guillermo Pereira es el dueño de un pequeño quiosco en la calle San Antonio de Sabana Grande, donde se encuentran dos de los restaurantes más conocidos de la época de antaño: Jaime Vivas y La Soledad. “Antes Arturo’s, y todos los restaurantes de por aquí botaban la basura en la esquina frente a La Soledad, pero cuando se dieron cuenta de que llegaban más de 20 personas a diario y se aglomeraban a buscar comida entre los desechos, cambiaron la estrategia”, dijo Pereira.
Al igual que muchos restaurantes de la avenida Baralt, Altamira, Los Palos Grandes y Plaza Venezuela, los cercanos al restaurante de comida rápida Arturo’s de Sabana Grande se han reunido para lidiar con el problema de los indigentes. Desde febrero de este año la cantidad de basura en esa parte de la avenida Casanova ha disminuido ya que el camión del aseo se acerca hasta los negocios y se lleva la basura directamente desde allí. “No sé cómo será el acuerdo de ellos con los del aseo, pero son muy pocos los que botan basura por ahí ahora”, dijo Pereira.
Los mesoneros del restaurante La Soledad y los dependientes de la licorería de enfrente explican que la situación se ha calmado desde que estas medidas fueron tomadas. “Esa gente se caía a golpes y hasta puñaladas se llegaron a dar, pero como son indigentes, nadie les para”, dijo el portero del restaurante quien prefirió no ser identificado.
Desde ese punto de la Casanova, hasta unas dos cuadras más allá del Centro Comercial El Recreo, “se consigue bastante, porque por ahí están los carajos de las hamburguesas”, dijo Antonio, un indigente que tiene menos de 30 años, haciendo referencia a los más de 15 carros que venden perros calientes y hamburguesas en la avenida.

“Es duro andar en esto, hay que andar con cuidado; pero conseguir comida por aquí es fácil. La gente bota comida que todavía está buena”, agregó el joven quien asegura tener más de un año en situación de calle y que no supo cómo responder ante la interrogante sobre el conocimiento de las entidades y organizaciones que prestan apoyo a los indigentes.

A pesar de que existen programas sociales como la Misión Negra Hipólita y entidades de atención para indigentes adultos y jόvenes, la cantidad de personas que deambulan entre los desechos los municipios de Caracas aumenta cada día. No existen cifras oficiales que reconozcan el número de venezolanos en situación de calle, solo el municipio Chacao informó a través de su oficina de Gestión Social, se encuentran realizando un censo de los indigentes y de cuántas personas comen de la basura en el municipio.
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