Como vemos el diálogo

0
73

[ad_1]

Es como un juego de Ping-pong, en el que los espectadores solo ven donde va la pequeña pelota

Publicado en: Opinión

Compartir este artículo

Entre gobierno y oposición cada una de las partes tiene su agenda propia. Durante el proceso de discusión las partes solo esperan que el interlocutor termine de hacer sus comentarios, argumentos y propuestas, para luego reiterar lo que actualmente tienen ya planeado: es decir, su propia agenda


En un diálogo de esta naturaleza, la suma de acuerdos y/o resoluciones concretas, la suma es cero. Se puede ceder de parte y parte en cosas muy obvias, pero en las que marcan la agenda propia, el domino se tranca.


Es como un juego de Ping-pong, en el que los espectadores solo ven donde va la pequeña pelota.


Conceptualmente, acuerdos podrían lograrse, si cada una de las partes en conflicto van desprovistos de agenda propia y se dedican a escuchar, analizar y discutir los puntos que están sobre la mesa. Generalmente los árbitros, no pueden ser tan variados y numerosos. Generalmente las opiniones no pueden ser tantas. Generalmente hay establecido un pequeño número de puntos que son conceptuales y a ser aprobados. Generalmente, el proceso demora algún tiempo. Más de lo que los espectadores de un juego de Ping-pong, suelen esperar. Podríamos hablar entonces de un match de futbol, como lo que se dan entre los grandes, donde la ansiedad por un gol se lleva hasta el final del partido y vamos a los penaltis.


También, la generalidad de los acuerdos debe estar precedida por concesiones de cada parte, y en total paz con los hechos que llevan a ese diálogo.


Más concretamente hablando, ni el gobierno debe cerrar filas contra la figura del refrendo, que forma parte de lo que se discute y es vital para la oposición, como para gobierno es importante que la estrategia de conversar bajo la estrategia de «diálogo y calle» constituya una amenaza.


Conclusión: los diálogos de paz y/o de entendimiento pasan por presumir la buena fe de cada lado, luego abrir la discusión sobre los aspectos básicos. No debe haber ruido. Si hay ruido la atención se dispersa y no hay posibilidad de escucharse (digo a llegar a acuerdos) y luego de establecer los puntos básicos ya aprobados, someterlos a la votación popular.


Y será el pueblo quien decida.


Si no se acercan a estas premisas, es como dice la gente en la calle: ¡un diálogo de sordos!

AVISO LEGAL

NOTIMINUTO SE EXIME DE RESPONSABILIDAD ALGUNA POR LAS PALABRAS, EXPRESIONES, OPINIONES Y COMENTARIOS CONTENIDOS EN ESTE ARTICULO.

Etiquetas: Dialogo, Mesa de diálogo

Compartir este artículo

[ad_2]

Fuente