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I. INTRODUCCIÓN
En América Latina, durante la década de los 50 y 60 del siglo pasado, surgió un planteamiento teórico que se trazaba superar el conjunto de problemas económicos y sociales que ésta presentaba. Dicha teoría estaba basada en un análisis crítico de la estructura económica de estos países y en la forma como se vinculaban con el resto del mundo, cuyos estudios lo hicieron antes y desde la Cepal, un connotado grupo de economistas latinoamericanos de los cuales es imprescindible nombrar a Raúl Prebisch (Secretario ejecutivo de la Cepal 1950 – 1963), a Celso Furtado, Theotonio Dos Santos, André Gunder Frank, entre otros. Todo este esfuerzo teórico estaba de alguna manera influenciado por la teoría Keynesiana, sobre todo en la preponderancia que se hacía en torno al importante papel que tenía que jugar el Estado en la planificación del desarrollo de los países, pero también, debemos decir que dichos estudios tenían una significativa influencia de la teoría marxista, sobre todo como decía el propio Celso Furtado Este Modelo se convirtió, en América Latina, durante gran parte de la década de los sesenta y de los setenta en el orientador de las políticas económicas que se diseñaron desde los gobiernos a través del Estado, el cual lejos de servir de base para que se debilitaran los lazos de dependencia y la heterogeneidad económica y las diferencias sociales de nuestros países, por el contrario se reforzó la dependencia económica, tecnológica, política y cultural (se adoptaron patrones de consumo de los países desarrollados) y se profundizaron los problemas sociales.
Al estallar la crisis de la deuda (1982) como una manifestación de que el Modelo había entrado en su fase de crisis, se comienza a visualizar, por lo menos desde el punto de vista teórico, las nuevas formas de acumulación de capital, basadas en la enorme importancia que adquiere el sector financiero y en la homogeneidad a escala mundial de los patrones tecnológicos, administrativos, productivos, culturales y de consumo, todo ello supeditado a los intereses y liderazgo de las empresas transnacionales por encima de los estados nacionales. La teoría Keynesiana, entraba en su etapa de obsolescencia para explicar y sustentar este nuevo modelo de acumulación de capital «la globalización».
Se inicia entonces, la era del neoliberalismo, como parte de la teoría económica que sustenta y justifica estos cambios en los patrones de acumulación, articulación y consumo del sistema capitalista mundial, siendo una de sus característica esenciales la necesaria minimización de la participación del estado en el libre «juego del mercado», dándole relevancia a la «eficiencia que tiene éste para asignar adecuadamente los recursos en la dinámica económica, sustentado en la ilusión de que al generarse un círculo virtuoso de crecimiento económico se produce por goteo una mejora de las condiciones de vida de las grandes masas de la población».
Esta teoría neoliberal, expresada posteriormente (1989) en el Consenso de Washington, es la que serviría de fundamento, durante la década de los ochenta, noventa y parte del presente siglo, a las políticas económicas que en América Latina se instrumentaran por «recomendaciones» de los organismos multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial).
En el caso concreto de nuestro país, debemos resaltar que en cierto modo desde el Estado se instrumentaron políticas atendiendo a la dinámica económica que describíamos anteriormente, caracterizadas en su conjunto por la constante reproducción y profundización de los problemas económicos y sociales que generó un sistema de exclusión y de injusticias sociales, sólo que con algunas especificidades propias de nuestro devenir histórico.
Esta mirada en retrospectiva que nos lleva a reafirmar la necesidad de buscar caminos alternativos, es lo que justifica el surgimiento de nuevas propuestas económicas con mayor contenido social, las mismas van desde la creencia de que puede existir un «capitalismo con rostro más humano» , donde se derivan planteamientos relacionados con la necesidad de la conciencia moral de la disciplina económica y la corresponsabilidad social de las empresas, hasta la concepción de nuevas categorías en el plano económico, muy relacionadas con corrientes de pensamiento que tienen una importante influencia del método y teoría marxista. En el presente ensayo por razones metodológicas, llamaremos a estas concepciones que se fundamentan en una base económica que sea contraria al metabolismo del capital: la «otra economía».
Dividiremos el trabajo en tres grandes temas: uno relacionado con una síntesis de lo que han sido las políticas económica y el sistema financiero estatal que fue creado durante el período que va de 1936 hasta 1980, como expresión del posterior fracaso de un modelo de desarrollo que respondía y expresaba los niveles de relación y de dependencia de nuestro país al denominado «sistema – mundo», el cual hemos denominado El Estado Venezolano como Planificador del Ámbito Económico (1936 – 1980). En el segundo tema expondremos las manifestaciones de la crisis estructural que estalla a fines de los años ochenta del siglo pasado y que denominamos como: La Crisis Económica Estructural y sus Diversas Manifestaciones (1980 – 1997) y, el tercer y último tema referido a la Situación Actual de la Económica y sus Principales Indicadores.
II. EL ESTADO VENEZOLANO COMO PLANIFICADOR DEL ÁMBITO ECONÓMICO (1936 – 1980).
Desde el diseño e instrumentación del «Programa de Febrero» que se realizó en el período presidencial del General Eleazar López Contreras (1936) hasta fines de la década de los setenta, podemos decir que la concepción que privó en las políticas económicas del estado venezolano estaban orientadas al desarrollo industrial como eje central para que el país saliera de su condición de «país subdesarrollado». No obstante, la economía venezolana durante el siglo XX y buena parte de lo que va del siglo XXI, ha estado caracterizada por ser una economía dependiente monoproductora y monoexportadora de materias primas, fundamentalmente de hidrocarburos, papel este que como dice el profesor Armando Córdova en su libro: «Globalización Riesgos y Oportunidades para Venezuela» ha sido el rol que el sistema capitalista mundial le asignó a nuestro país en la división internacional del trabajo. Otro elemento a considerar en esta caracterización de la economía nacional, es que la instrumentación del modelo Cepalista de sustitución de importaciones, que influyó en gran medida en las políticas estatales, durante gran parte de la década de los sesenta y setenta, lo que generó fue un desarrollo industrial sustitutivo de importaciones limitado esencialmente al sector de «ensamblaje descalificado». De acuerdo con Armando Córdova , este sector industrial subordinado e incompleto, disfruto además de una extrema protección estatal, en él se desarrolló y consolidó una clase social que disfruto de las prebendas otorgadas por el Estado como producto de la captura de la renta petrolera, siendo uno de los mecanismos utilizados para la distribución de esa renta, el sistema financiero público creado para tal fin, donde si bien, existía una segmentación en cuanto a los sectores que se financiaban (pequeños, medianos y grandes) creando una sensación de democratización del crédito, el mismo en su gran mayoría estaba limitado y exigía condiciones como garantías reales y demostración de capacidad de pago, que sólo podían cumplir quienes tenían una acumulación de capital significativa o gozaban del respaldo político de los dirigentes de la elite de poder vinculada a los partidos; Acción Democrática (AD) y al Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI).
1. Características del Sistema Financiero Público.
Durante la década 1958 a 1979 podemos decir que las política económicas que se instrumentaron en el país, estuvieron orientada tanto hacia el sector agrícola como al industrial, atendiendo al segmento de los pequeños a medianos y grandes productores o empresarios, es así, como por ejemplo, se crearon instituciones que desde el punto de vista financiero, estaban orientadas de manera diferenciada a los distintos segmentos de estratos empresariales y sociales, veamos cuales eran:
En cuanto al desarrollo industrial y comercial podemos mencionar:
Industrias medianas y pequeñas:
- Banco Industrial de Venezuela, fundado en 1936 y el conjunto de Bancos Regionales donde el BIV era uno de sus principales accionistas. Hoy fusionado con el Banco del Tesoro.
- Fondo de Crédito Industrial (Foncrei) fundado en 1974 con el objeto de promover el financiamiento industrial a través de la banca comercial, es decir, Foncrei analizaba las solicitudes de crédito y utilizaba a la banca pública o privada para las liquidaciones de crédito. El riesgo en las operaciones de crédito lo asumía la banca, por lo que con el tiempo los recursos tramitados a través de Foncrei se destinaban a los mejores clientes bancarios. Actualmente eliminado.
- Corporación para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (Corpoindustria), creada en 1975 para apoyar financieramente a las medianas y pequeñas industrias que no podían acceder a la banca tradicional para solicitar crédito, bien sea porque se relacionaban con proyectos nuevos a emprender, o bien, por no tener suficientes garantías reales que respaldasen el monto del crédito solicitado. Eliminada durante los primeros años de gobierno del Presidente Chávez.
En cuanto al desarrollo Agrícola podemos mencionar:
Pequeño Productor:
- En 1975 se crea el Instituto de Crédito Agrícola y Pecuario (ICAP), con sede en Barquisimeto, Edo. Lara quien sustituye al Banco Agrícola y Pecuario que fue creado en 1928. El ICAP tenía oficinas en casi todos los estados agrícolas de Venezuela, su política consistió no sólo en financiar al sector, sino que como complemento a este, se ofrecía atención técnica a los productores y campesinos objetos del financiamiento. Eliminada durante los primeros años de gobierno del Presidente Chávez.
Medianos a Grandes productores:
- En 1969 se crean el Banco de Desarrollo Agrícola y Pecuario (Bandagro) institución financiera que otorgaba crédito directamente a los productores solicitantes y el Fondo de Crédito Agropecuario (FCA) cuyo financiamiento lo hacía a través de la banca privada. En 1991 el primero fue liquidado y el segundo, es decir, FCA en 1999 fue transformado en el Fondo de Desarrollo Agropecuario, Pesquero, Forestal y Afines (Fondapfa), posteriormente denominado Fondafa y actualmente Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista FONDAS.
- El sistema financiero público fue orientado hasta su desaparición (década de los 70 del siglo pasado) por la Corporación Venezolana de Fomento (CVF) creada en 1946. Institución cuya función era diseñar e instrumentar las políticas económicas dirigidas al desarrollo agropecuario, industrial, agroindustrial y minero del país. Para fines de los años 70, comienza a evidenciarse la crisis de viabilidad de la CVF agravada por evidentes prácticas de corrupción que justificaron su definitiva eliminación. Podemos decir, que igual suerte tuvieron el resto de las instituciones financieras del Estado, creadas en el marco de este modelo de desarrollo y que a fines de los setenta comenzaba a evidenciarse los primeros síntomas de una crisis estructural que abarcó todos los ámbitos de la vida nacional.
Como decíamos anteriormente, a través del Sistema Financiero Público y este al privado, se fueron transmitiendo en parte, los beneficios que otorgaba el Estado a las elites de poder, fortalecidas a través de la gestación de una estructura económica cada vez más dependiente (tecnología, insumos, patrones de consumo) de la dinámica capitalista mundial. Dichas élites se vincularon, fundamentalmente a los sectores: financiero, comercial y agroindustrial. Cabe destacar la importante relación económica que se gestó entre el escritorio Jurídico del Dr. Tinoco, el magnate petrolero norteamericano Nelson Rockefeller y las familias Cervini, Phelps, Blohm, Boulton, Machado, Mendoza, Vollmer, Cisneros, entre otros.
CRISIS ECONÓMICA ESTRUCTURAL Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES (1980 – 1997).
En el año de 1974 la Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República, Cordiplan invitó al país al economista Celso Furtado, con el fin de preparar una visión de la situación de Venezuela y las perspectivas para su desarrollo (previo a la preparación del V Plan de la Nación), de los resultados del informe que presentara para entonces Furtado, a continuación hacemos una cita textual de la síntesis de sus reflexiones en torno a la economía nacional:
«Se ha creado un sistema económico que genera escaso excedente bajo la forma de ahorros y de impuestos, y que obtiene un bajo rendimiento de las cuantiosas inversiones que el excedente petrolero permite realizar. Se trata, por lo tanto, de un sistema económico fundamentalmente orientado hacia el consumo y el despilfarro y en el cual el ingreso es muy concentrado y probablemente tiende a concentrarse de forma permanente. De ello resulta una extraordinaria diversificación en los patrones de consumo con efectos negativos secundarios sobre la productividad del sistema. Las dimensiones relativamente reducidas del mercado interno y las exigencias de una demanda altamente diversificada conspiran contra la integración del sistema industrial, el cual permanece altamente articulado al exterior».
Mientras ello ocurría nacionalmente, en el sistema capitalista mundial, se estaban gestando cambios, los mismos posteriormente daban cuenta de un proceso de agotamiento de ese modelo de acumulación industrial, es decir, el fordista- keynesiano como parte de los problemas estructurales del sistema, lo que generó en los países latinoamericanos y concretamente en Venezuela, el debilitamiento de las bases de sustentación del modelo de sustitución de importaciones.
A pesar de mantenerse un tipo de cambio estable en Bs. 4,30 durante casi todo el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, para 1978 se comenzó a gestar un clima de incertidumbre en torno a la posibilidad de equilibrio de las principales variables macroeconómicas como consecuencia de un pésimo desempeño en la dinámica económica del país producto de:
a. La imposibilidad de ese Modelo (ISI) para coadyuvar a superar los problemas estructurales del país y soportar con mediana racionalidad económica la gestación de un nuevo orden económico mundial, el denominado «globalización».
b. Desequilibrio de las finanzas públicas, reducción de los ingresos petroleros y el incremento del gasto fiscal.
c. Desequilibrio en el plano de la economía real, mayor demanda que oferta de productos y por ende un incremento importante de las importaciones.
d. Contracción de las reservas internacionales, importante salida de capitales.
e. Incremento de la inflación.
f. Incremento significativo de la deuda externa.
g. La imposibilidad de la dirigencia de turno de comprender el carácter estructural de la crisis para instrumentar medidas acertadas, ya que eran parte y esencia de la misma.
h. Evidentes y descarados hechos de corrupción aunados al progresivo y acelerado deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos profundizando la exclusión social. Donde el pueblo venezolano fue de manera sistemática perdiendo la credibilidad en una dirigencia represiva y violadora de los derechos humanos, ejemplo de ello la cantidad importante de desaparecidos y torturados durante los años del «Punto Fijismo». De igual modo las «masacres que emprendió el «Estado genocida» con todo movimiento crítico y opositor que levantara su voz de protesta como: la «masacre de Cantaura» (1982), la «Masacre de Yumare» (1986), la «Masacre del Amparo» (1987), entre otras.
Esta crisis estructural, que se inició en el ámbito económico donde se presentaron eventos como: la devaluación de la moneda, desequilibrios importantes en las principales variables macroeconómicas (altas tasas de interés activas, importantes niveles de inflación, importante déficit en la balanza comercial, incremento del déficit fiscal, entre otros), crisis financiera de 1994. También se manifestó en el ámbito político-social-militar, muestra de ello fueron los eventos históricos que se suscitaron como el levantamiento popular denominado «el caracazo» en 1989 y la «rebelión militar» de 1992. Todo ello daba cuenta de una pérdida de credibilidad por parte del pueblo a la institucionalidad creada y representada por la elite política del «pacto de punto fijo».
III. SITUACIÓN ACTUAL DE LA ECONOMÍA Y SUS PRINCIPALES INDICADORES
Es innegable que a pesar del esfuerzo que realizó el gobierno bolivariano durante los años de gestión del presidente Chávez, en el tema de diseño de políticas públicas para promover «otra economía», nos encontramos hoy en día con una realidad que, lejos de generar unas bases sólidas que permitan construir una independencia de la renta petrolera, es claro que la disminución a nivel internacional del precio del petróleo, nos ha demostrado que muy poco ha cambiado la estructura económica de nuestro país y que lamentablemente, en algunos aspectos, hemos profundizado nuestros problemas estructurales teniendo como corolario una mayor dependencia de la renta petrolera y por ende del sistema capitalista mundial, veamos seguidamente el comportamiento de alguno de los principales indicadores macroeconómicos que nos llevan a evidenciar lo anterior.
Sector Real
La situación de la economía real en su conjunto es alarmante, como ya es conocido para el tercer trimestre del año 2015 el PIB mostró un decrecimiento de 7.41%, siendo este el octavo trimestre con este patrón de comportamiento (décimo trimestre con un valor menor al 2%) esto permite decir que la economía está en plena contracción económica, con elementos que a partir del año 2014 preocupan aún más, como por ejemplo el inicio del decrecimiento de la actividad petrolera. Por otra parte, es evidente que la disminución de los precios del petróleo se manifestó a comienzos del 2014, no obstante, sus orígenes se remontan para el segundo trimestre del 2012 y sus consecuencias en las principales variables de la economía (ver cuadro Principales indicadores de la economía).








