Murió el titán de la agricultura Concho Quijada

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Concho Quijada, el modesto perito agrícola que convirtió a Portuguesa en el granero de Venezuela y demostró que se puede producir e industrializar por el método cooperativo, falleció el jueves a los 95 años de su edad, dejando una escuela y un ejemplo.

En la tarde del pasado jueves 24 falleció en Portuguesa Concepción Quijada, titánico personaje que convirtió al estado Portuguesa en el granero de Venezuela, con una influencia que dinamizó la producción de alimentos en la región suroccidental del país.

Concho, como todo el mundo le llamaba, había nacido hace 95 años en Margarita. Aún adolescente se fue a Portuguesa para estudiar en la Escuela de Peritos Agrónomos que con profesores traídos de Argentina y Uruguay había fundado el presidente civilizador Eleazar López Contreras. Graduado allí se quedó, como funcionario del Ministerio de Agricultura y Cría, en la región de Agua Blanca, para nunca más abandonar la tierra a cuyo progreso dedicó su fértil existencia.

Como agente del MAC el joven Quijada se convirtió en promotor de innovaciones que dispararon la productividad en la región. A campesinos que sembraban arroz, reacios a utilizar la Química les convenció de usar el sulfato de amonio, fertilizante de acceso fácil y bajo costo cuyos resultados eran considerados cosa de milagro. “La sal de Concho”, la llamaban. La autoridad derivada de este éxito le permitió pasar a la entrega de semillas de arroz y algodón genéticamente mejoradas.

Logrado aquel cambio en la raíz de una cultura centenaria que resistía a las innovaciones, Concho pasó a organizar los productores para preservarlos del deterioro de sus ingresos por la voracidad de la cadena comercial. Así fundó la Asociación Nacional de Productores de Algodón, ANCA, institución que comenzó en Portuguesa y se extendió por todo el país agrícola, regiones de donde los jóvenes productores acudían a Guanare para aprender con el joven patriarca agrícola. En las filiales de ANCA la organización cooperativa reducía costos al comprar insumos en grandes cantidades y sostener un precio común.

De la producción de alimentos Concho pasó a su industrialización. Fue con la fundación de Coposa, que fabricó aceite del algodón cosechado en los llanos occidentales. Luego vino su gestión gremialista que le llevó a la Presidencia de Fedecámaras por una elección unánime.

ANCA conserva su estructura y capacidad productiva con la siembra de 130.000 hectáreas de girasol, ajonjolí, sorgo y maíz blanco y amarillo, para una producción global esperada de más de 380 mil toneladas de alimentos, tanto para consumo humano como para el sector pecuario. Esta iniciativa ha beneficiado a más de 3.000 agricultores y sus respectivas familias en los estados Yaracuy, Lara, Cojedes, Portuguesa y Barinas.

“La tormenta que ha envuelto a Venezuela en lo que va de este siglo no pudo destruir el concepto de producción de alimentos a través de alianza social de los productores pequeños y medianos. Los llanos occidentales siguen trabajando y en su hora serán un ejemplo de desarrollo equilibrado, con el esfuerzo humano desarrollándose por encima de las ideologías”, le dijo el titán de la agricultura a este cronista cuando, visitándolo en su lecho de enfermo, quiso comentarle las dificultades de abastecimiento que ya se avizoraban.

Foto Archivo ENPaís

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