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Publicado en: TecnoVida
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Una catástrofe está asolando los bosques de California. 102 millones de árboles han muerto en los últimos seis años, 62 millones solo en 2016. En las fotos de lo que deberían ser grandes explanadas verdes solo aparecen los cadáveres marrones y secos de robles y pinos.
Y la sequía es el primer sospechoso del desastre.
Durante el último siglo, los seres humanos vienen poblando densamente California evitando los pequeños incendios que antes adelgazaban los bosques y obligaban a la regeneración cíclica del ecosistema. En contra de lo que podía parecer, el resultado de ese mayor celo para acabar con los pequeños incendios es perjudicial para los bosques, que hoy en día son más densos que nunca.
Según explicó presidente del departamento de patología vegetal de la Universidad de California Davis, esa densidad hace que cada vez más árboles.
A esta competencia se suma otro hecho.California lleva seis años sufriendo una sequía brutal, acrecentada por unas temperaturas inusualmente cálidas en verano, que han convertido a los árboles en seres débiles susceptibles a diversas enfermedades. Y esa condición ha sido aprovechada por el segundo sospechoso del desastre: el escarabajo de la corteza.

Hambriento de savia, el escarabajo perfora la corteza de los árboles debilitados y planta sus larvas dentro. Esas larvas acaban alimentándose del sistema de transporte de nutrientes del árbol y extienden un hongo que inhibe su producción de savia.
Con el aumento de las temperaturas por culpa del calentamiento global, más escarabajos sobreviven al invierno y su población aumenta de manera considerable transformándose en un plaga capaz de matar a cientos de árboles en muy poco tiempo.

Pero aún hay más: una enfermedad propia de los robles también se ha adueñado de los bosques californianos. Este tercer sospechoso del desastre se llama «la muerte repentina del roble» y crea agujeros en la corteza que acaban haciendo que los árboles se desangren y pierdan su savia.
Los tres agentes juntos crean una situación sin precedentes que conlleva un peligro aún mayor a largo plazo. Los árboles secos son, para el sol, como la gasolina para un mechero. Los incendios son una amenaza real que podría llevarse por delante lo que queda de la población aún viva.
De acuerdo a Brandon Collins, del Laboratorio de Ciencias del Fuego de la Universidad de Berkeley, el problema es particularmente grave en regiones de la californiana Sierra Nevada, Fresno y Kern porque hay parches enteros de bosque donde entre el 50% y el 80% de árboles están muertos. La mecha puede extenderse con una facilidad pasmosa, señaló el portal Play Ground
Las soluciones para paliar la catástrofe tampoco parecen ser la panacea. El problema se reduciría, al menos en parte, si se creara un plan para combatir a los escarabajos, señala Rizzo. Sin embargo, la densidad de los bosques solo se puede reducir de una forma: talando algunos árboles, remedio difícilmente aplicable en una zona con especies de aves protegidas.
Por el momento, la única solución verdaderamente práctica es la de provocar incendios controlados para restaurar los bosques y devolverlos a un estado más saludable. Un remedio paliativo para un problema global que nace del cambio climático.
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