[ad_1]
Las eucaristía en honor a la Virgen de Chiquinquirá, donde los asistentes son fieles devotos de la reina morena, son una prueba para los gobernantes y dirigentes políticos, quienes se deben enfrentar a pitas o aplausos
Por: Nataly Angulo V. | El Pitazo-Zulia
Maracaibo.- Las eucaristías en honor a la Virgen de Chiquinquirá son un termómetro para la popularidad de los gobernantes o dirigentes políticos. No hay movilizaciones ni colores políticos, quienes asisten son devotos de la santa patrona de los zulianos. Así que los aplausos o pitas son el reflejo del sentir de los zulianos.
Desde que Francisco Arias Cárdenas, gobernador de Zulia, asumió la Gobernación en 2012 su presencia en la basílica en actos públicos está acompañada de pitas. Su llegada no la hace por la entrada principal en medio de la multitud que asistes a las eucaristías, lo hace por la parte trasera de la Iglesia, pero solo basta con que las cámaras lo enfoquen para que se escuche el abucheo.
Contrario sucede con Eveling Trejo de Rosales, alcaldesa de Maracaibo, o Juan Pablo Guanipa, diputado de la Asamblea Nacional, quienes son –después de la Virgen- los más aplaudidos. Este año no fue la excepción, y las pitas contra Arias Cárdenas se incrementaron tras el impedimento y los golpes que recibió la alcaldesa marabina de parte de efectivos de la Guardia Nacional.
A la misa solemne en honor a la Chinita cada 18 de noviembre solían asistir las grandes figuras políticas de la nación, incluso quien ocupaba la Presidencia de la República. El fallecido presidente Hugo Chávez no lo hacía, y su sucesor Nicolás Maduro no lo hace.
A diferencias de años anteriores, el líder opositor Henrique Capriles tampoco asistió a acompañar a los zulianos.
Sin división
Las homilías tocan el acontecer venezolano. Los encargados de celebrar la eucaristía no dejan de lado la situación y el sufrimiento de los venezolanos. Este año no fue la excepción. La misa fue oficiada por monseñor Ubaldo Santana, arzobispo de Maracaibo. Habló de la reconciliación entre los venezolanos y la unidad familiar.
“Queremos ser otra vez una familia unida. No queremos ser una familia partida por la mitad, tocando puertas para conseguir un cupo en una patria ajena”, dijo Santana.
Pidió por la libertad de los jóvenes inocentes. “No queremos ver nuestra juventud encerrada tras las rejas sufriendo. No queremos que tanta sangre joven se siga derramando. (…) Se pretende insuflar el odio en vez del entendimiento”.
A la Chinita le pidió porque Venezuela sea de nuevo una sola familia. “Venezuela no tendrá futuro mientras exista desunión entre los partidos y los lideres que nos gobiernan”.
A los miles de feligreses presentes los instó a recargar las baterías de ánimo, esperanza y fe para remover juntos los obstáculos que impide a los venezolanos vivir unidos.
“Pidamos a Dios que derrame grandes dosis sobre nosotros, las familias, nuestra patria y este mundo tan convulsionado de terrorismos, guerra y discriminación para que muy pronto nos encontremos unidos en una Venezuela fraterna”.
La entrada Las misas de La Chinita, un termómetro para los políticos aparece primero en El Pitazo.
[ad_2]
Fuente










