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Andrea Carri: “Se nos olvidó escoger”

Por Andrea Carri
Estoy parada frente a la despensa y noto que una lata de guisantes verdes luce bastante melancólica, casi me vi reflejada en ella en aquellos momentos en los que la soledad es lo único que me acompaña, pero ésta vez no es mi corazón el afectado si no el estómago que comienza su protesta diaria.
De ésta manera noto que llegó el momento de dar el respectivo paseo semanal por los anaqueles de un surtido supermercado. Después de haber tenido la experiencia frustrante de ver repetidas veces “anaqueles melancólicos” como el de mi casa, unos tras otros, hace unos cuantos meses atrás, la tarea de ir a éstos mercados resulta ser una grata actividad.
Mientras me deleito con la variedad de colores, diseños y nombres por cada producto, veo con gracia a una chica mirando un poco abrumada la cantidad de jabones para platos que hay frente a ella, consecuentemente me pregunta con voz confusa: Oye, disculpa, ¿cuál de todos ellos me recomiendas?. Mi primer pensamiento después de esa pregunta no fue pensar cuál de los jabones me ha funcionado mejor, lo primero que pensé fue ¡Que venezolana es!: su apariencia, su forma de caminar, su forma de hablar pero el aspecto más curioso que la caracterizaba era la sorpresa y confusión al estar frente a tantas opciones.
Así me sorprendí al darme cuenta que las carencias han hecho que nuestra mente haya perdido poco a poco nuestra agilidad de escoger…
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